







Entre singulares paisajes y montañas y donde siempre es primavera emerge con imponencia cristalina, Costanza, el más elevado valle de la cordillera central de la República Dominicana, entre montañas, flores, pinos, mariposas, paisajes y amaneceres, en el corazón del Cibao (Norte).
Este valle, mágico y paradisíaco se encuentra localizado a 1164 metros sobre el nivel del mar, con un tamaño de 30 km cuadrados. Con una agradable temperatura media anual de 18 grados C, lleno de una exuberante vegetación donde predomina el pino, conocido científicamente como "pinus occidentalis".
Por el trabajo y la capacidad creadora de las y los campesinos dominicanos, y el aporte de grupos inmigrantes españoles, japoneses y húngaros, Constanza se transformó en un rico valle productivo, único, inédito, donde la carne y la agricultura le dejaron espacio al cultivo comercial y romántico de las flores, que compiten con mujeres hermosas, convirtiéndose potencialmente en uno de los centros mas importantes de turismo de aventura y de montaña del país, a espera de dar a luz.
Son muchas las personas, dominicanas o extranjeras, que tras visitar Constanza, afirma con contundencia: "Esto no parece parte del país".
El frío de la mañanita nos da la primera sacudida y un "buenos días" bien diferente a lo que estamos acostumbrados en Santo Domingo. A los lados de la carretera, podemos observar puestos de madera donde los vegetales mostrados, de unos colores estridentes, parecen parte de un cuadro. No parecen reales.
"Constanza es verde, muy verde, de tonalidades de verdes tan diferentes que, al fijar la vista en el paisaje, la mirada verdaderamente, se pierde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario